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Tipos y niveles de conversacion 3

22 de Octubre de 2010 por Manuel Escudero

Vamos a avanzar un paso mas en los niveles de conversación. Una vez que hemos establecido el contacto con una persona y hemos generado una actitud positiva en el interlocutor por medio de la conversación intrascendente, ya podemos comenzar a compartir sentimientos  siguiendo las normas de la conversación emocional.

En este punto, si las circunstancias y la situación nos lo permiten podremos pasar de la conversación personal a la conversación emocional.

En este tipo de conversación,  y solo en este (es decir, cuando llegemos a el despues de haber pasado por los otros dos y las circunstacias sean  las adecuadas  para iniciarlo)  podremos compartir nuestros sentimientos  y  expresar nuestras autenticas emociones, siempre de manera adecuada, educada y sin herir los sentimientos o la sensibilidad de nuestro interlocutor .

Este es un nivel que solo podemos alcanzar o en el que solo podemos entrar con amigos con los que tengamos mucha confianza, con familiares directos o con la pareja emocional, si no, nos exponemos a que nuestras emociones no sean bien interpretadas.  

Las normas a seguir en este nivel de conversación son las siguientes:

                            Conversación emocional 

* Se debe ser especifico ” me gusta tu”… “admiro”…

* Dar énfasis en el pronombre seguido por el verbo. “yo  siento…”    ” me  siento..”

* Ser sencillo y adecuado.

* No decir NO.

* No utilizar “yo pienso”, ya que se trata de sentimientos.

* No hablar de hechos sino de lo que se siente

* No juzgar y no criticar nada de lo que siente la otra persona, hay que       aceptar y comprender y/o discutir sin juzgar a la otra persona como tal.

* No pensar que estallar de rabia es expresar sentimientos.

* No sustituir pensamientos por sentimientos.

Una vez que teneis la teoria clara hay que utilizarla para que se automatice y nos salga sin pensar.. asi que  hala …. a practicarrrr

 

 


Publicado en habilidades sociales | 2 Comentarios »

2 Respuestas

  1. Juan Carlos García alias "TÍO ADOLFO" Dice:

    “Comenzamos respirando muy despacio…..muy tranquilos. Sin esperar nada ni sin desear nada. Símplemente tomamos conciencia de la respiración. Disfrutándola”. Así comenzaban, si no recuerdo mal, aquellas maravillosas sesiones de relajación profunda que nos impartía mi muy apreciado “profesor de vida” Manuel Escudero, hace ya casi casi 15 años….Ha llovido desde entonces, ¿verdad Manolo?. Sí, queridos amigos que leeis este blog, yo fui paciente de Manolo desde Julio de 1996 hasta Diciembre del 2008 y aún pienso en cómo me sentía al ver pasar los años sin aparente (repito, aparente) avance en mis neuras y me veía como un preso deseando con toda su alma la libertad (en mi caso que Manolo me diera el alta). Aún resuena en mis oídos un pedazo de conversación que le cazé en una de esas sesiones de relajación en que decía, suspirando como en un gesto de resignación por ir quedándose solo, “al final todos los pacientes se dan de alta y se van”; dando a entender que, tarde o temprano, todos salíamos de allí, a vivir la vida con nuestros recursos. A mí, el escuchar aquello, me afectó profundamente, ya que encendió my esperanza y me hizo dar un tremendo avance. Esta es la primera vez que escribo en este blog y me parece una maravillosa idea, ya que hay personas que necesitan un empujoncito y una esperanza, cosa que yo valoro mucho en una época, la actual, en la que esta palabra, “esperanza”, ha sido tan envenenada, desvirtuada y ridiculizada. He utilizado la anterior anécdota para darme a conocer a los lectores del blog en general y a los pacientes de Manolo en particular. Ahora y entrando en materia, quisiera aclarar dos conceptos teóricos que me da la impresión (corrígeme si me equivoco Manolo) que necesitan una matización. Se trata de la definición de la palabra “ACEPTACIÓN” y de la expresión “DAR IMPORTANCIA A LAS COSAS”. Estas dos actitudes son vitales para nuestra salud mental, ya que la primera es la llave para no caer en la trampa de los juicios de valor, que tanto daño nos hacen y la segunda hace lo mismo contra la temida exigencia, que está muy relacionada con la rigidez. Para mí, sencillamente, la aceptación es la “ausencia de juicio de valor”. Es decir, parafraseando a Manolo “hacer nada”. Es algo muy difícil de conseguir, lo sé, dado nuestro condicionamiento de la mochila de años que llevamos a nuestras espaldas, pero con tesón, con esperanza y ganas de salir de nuestro particular laberinto mental se puede rozar la perfección. Repito, SE PUEDE. Por ejemplo, cuando nuestro jefe nos dice “es que parece usted tonto, Pérez”, a todos nos entra un repentino sudor o congelación de manos y un bloqueo brutal. Aquí la ausencia de juicio de valor o aceptación consiste en lograr que la palabra tonto a nosotros dirigida “escurra” como si fuera agua de lluvia sobre nuestro impermeable sin parecernos malo……… ni bueno. O sea, hacer nada. Esto posibilita no bloquearnos y defendernos del ataque del jefe sin achantarnos ni permitir que sigan pisoteándonos. Cuántas veces nos hemos arrugado o achantado y hemos hecho o dicho cosas que no queríamos y hemos entrado en una espiral de baja autoestima y un tremendo sufrimiento…….Repito lo de antes, con el debido entrenamiento y aplicación, SE PUEDE. Esto entronca con el segundo concepto, el “dar importancia a las cosas”. ¿Alguien ha pensado en profundidad lo que esto significa?. Pues ni más ni menos que “exigir” que algo marche en la dirección que queremos. Cuando tú le das mucha importancia a algo, por ejemplo, cenar a las 9, quiere decir que exiges cenar a las 9 sea como sea y si no lo consigues te alteras. Como éste, hay millones de ejemplos. Yo os sugeriría que escribiérais en este blog, contándonos a todos las situaciones reales en que os hayáis visto mezclados alguna vez; sería divertido y aleccionador. Si lo pensáis, os daréis cuenta de que el “dar importancia a las cosas” o sea, exigir que las cosas pasen como yo quiero, es lo mismo que “rigidez” y a más rigidez, más importancia damos a las cosas y cada vez a mayor número de cosas. Podemos acabar muy mal, os lo aseguro y lo digo por propia experiencia. El recurso que tenemos para atajar la rigidez es aprender a ser flexibles, o sea, a admitir diferentes posibilidades para cada situación. Bueno, esto ya lo comentaré otro día, si Manolo no lo hace antes; al fín y al cabo él es el profesional. Yo sólo soy un paciente que llegó a rastras a su consulta y se curó. Ahora soy una persona encantadora, muy sabia, con una fuerte autoestima y sano empuje para la vida, a mi manera, naturalmente. Y no es chulería esto que digo, es LA VERDAD. Vosotros también podréis decir esto dentro de no mucho, os lo aseguro. Gracias Manolo por estos años pasados y todo lo que me has enseñado; no tiene precio.
    Un abrazo a todos, amigos y ya sabéis: si os lo proponéis, podéis….con un empujoncito de Manolo

  2. Manuel Dice:

    Gracias Juan Carlos… mis mejores deseos para ti y para tu mujer, sigue asi y se feliz, te lo has ganado durante años y te lo mereces.. Manuel

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